El caso de una niña de once años que ha alumbrado un niño en la maternidad del hospital Juan Pablo Pina, de San Cristóbal, ha puesto la tapa al pomo respecto al drama de menores parturientas, que ya representan más del 20 por ciento de las mujeres que dan a luz en maternidades públicas.
Personal médico de ese hospital trata de vencer una infección en la sangre que afecta a la menor, de la que se dice habría sido violada por un pariente cercano. Miles de niñas y adolescentes se convierten en madres a destiempo, lo que representa un drama social de múltiples penalidades, como el de familias disfuncionales, deserción escolar e incertidumbre en la crianza y educación de los niños que proceden de vientres imberbes.
Conviene que Gobierno y sociedad asuman el propósito de enfrentar con la mayor seriedad este flagelo que ya afecta grandes entornos poblacionales donde decenas de niñas realizan las funciones de madre y hermana de la misma criatura.
