Resulta muy extraño que todavía a estas alturas se desconozcan las causas sobre la muerte de dos abogados cuyos cadáveres fueron encontrados en sus oficinas el 16 de agosto. El giro que han tomado las investigaciones sobre las muertes de Fausto Moreno Matos y Antonio Vegazo deja la impresión de que algo se oculta. El fiscal del Distrito Nacional, Alejandro Moscoso, ha declarado que no sabe si ya en Puerto Rico hicieron los estudios que habían solicitado para determinar las causas de las defunciones. En torno al suceso las propias autoridades han barajado hipótesis como la del suicidio o el homicidio por envenamiento. Pero Moscoso aclaró que sería a través de un un estudio en un laboratorio de Puerto Rico que se determinarán las reales causas de las muertes. Sin embargo, el jueves alegó que no sabía si el examen se había efectuado y dijo que indagará si los resultados fueron enviados al Instituto Nacional de Ciencias Forenses. O sea, que el caso toma vigencia cuando es recordado por la prensa. Es obvio entonces que hay razones de sobra para pensar que en un velo de misterio en torno a la muerte de los dos abogados.
