El presidente de la Asociación de Empresas Industriales de Herrera ha arrojado una bomba de mucho poder explosivo al atribuir a un supuesto maridaje entre las autoridades y las empresas llamadas a ser reguladas el déficit por más de 100 millones de pesos con que operaría el sistema de seguridad social.
La supuesta mancuerna es lo que ha provocado, de acuerdo con Víctor Castro, las distorsiones en la intermediación financiera y las comisiones cobradas por las entidades reguladas. La denuncia tiene que investigarse y aclararse.
De lo que no cabe la menor duda es de que el déficit que ha reconocido el propio presidente de la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (Sisalril) atenta contra el propio sistema. Ni de que los servicios de salud no han sido, a más de 10 años de inaugurado el sistema, tan eficientes y asequibles como demandan los usuarios.
Castro estima que para salvar el modelo es necesario revisar la relación incestuosa entre las administradores de riesgos de salud, de fondos de pensiones y el sistema financiero con las entidades oficiales. Una clarinada con suficiente decibles para que nadie se haga el sordo.
