Con 18 y 20 años de edad dos jóvenes detenidos por la Policía habían logrado un prontuario en atracos, asaltos y robos como para competir con los grandes profesionales del crimen. De acuerdo con la Policía, Hansel Gerónimo de la Cruz y Manauris de la Cruz Martínez en cuestión de días habían cometido 14 asaltos. Pero no se trata de actos de ratería, sino de acciones de envergadura para que se necesitaba coraje como robo de camiones de empresas comerciales cargados de mercancías. Lo que debe llamar la atención es que jóvenes tengan que desafiar la ley para subsistir o ganarse la vida. No hay más detalles que su residencia en Punta, Villa Mella, pero puede inferirse que ninguno de los dos ha completado la educación secundaria, si acaso lo hicieron con la primaria. El componente social de la delincuencia salta a la vista en múltiples casos de jovencitos que han alegado alarmantes precariedades familiares. El prontuario de los dos jóvenes se agrega al de muchos otros que para sobrevivir han tenido que convertirse en sicarios, mulas o en traficantes de drogas. Esa es la parte más dolorosa y preocupante de los jóvenes ganados por la criminalidad.
