Página Dos

Cójanlo

Cójanlo

La criminalidad no sólo tiene sometida a la población, sino que desafía públicamente a las autoridades con asesinatos como el del capitán de la Policía Ramón Jiménez Montero. Además del crimen en sí, lo más escalofriante es que el oficial fuera abatido a eso de las 9:30 de la mañana por desconocidos que lo emboscaron próximo al cuartel donde prestaba servicios. Tras despojarlo y dispararle con su propia arma, a la vista de todos, los homicidas se marcharon. Al margen de las razones, el crimen del oficial ya no sólo perturba la seguridad, sino que desafía el principio de autoridad. De diferentes sucesos sangrientos ocurridos en las últimas horas, la alevosa muerte de Jiménez Montero, un agente que se había destacado en la lucha contra la criminalidad, es el más estremecedor. Cuando se atenta a pleno sol, en la vía pública y próximo a un destacamento contra un oficial del orden, nadie puede sentirse seguro. Tanto como una investigación se requiere de un profundo examen social para establecer la causa de los males que, sin alarmismos, suelen presentar la sociedad a la deriva. La muerte de Jiménez Montero es mucho más que un simple crimen.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación