Con candela y puya
Primero se opusieron a la intención del presidente Fernández de optar por la repostulación, luego fastidiaron la precandidatura presidencial de la Primera Dama y ahora consideran que la neutralidad que endilgan a seguidores del Presidente es una forma de traición.
La verdad es que en el PLD llevan a los leonelistas de mano y corriendo, sin que puedan decir esta boca es mía. Más que obligar a quienes no tienen candidato preferido a participar en las elecciones, los otros grupos deberían atraerlos con discursos, acuerdos u ofertas, pero no con ametralladora al pecho. La neutralidad es también un derecho que no debería conculcarse, aunque lo deseable sería que cada quien active a favor de cualquiera de los candidatos. Quienes carecen de vocación unitaria no deberían invocar la presión para arrear voluntades como si fueran vacas. A la gente se conquista con la razón, no con la coacción. Siempre se ha dicho que sólo el ser humano, único animal racional, es capaz por ignorancia o terquedad, de tropezar dos veces con la misma piedra.
