Estados Unidos ha vuelto a advertir que en caso de que el presidente Hugo Chávez no esté apto para ejercer el poder, en Venezuela, según la Constitución, se debe convocar elecciones.
La reiteración, por más que Washington la adorne, representa una clara injerencia, que las autoridades venezolanas pueden interpretar incluso como una provocación.
En Venezuela no se ha cuestionado ni ha habido indicio de alguna acción para ignorar el mandato constitucional. Pero Estados Unidos ha insistido, como si se tratara de alguna señal, de que en caso de que la enfermedad del presidente Chávez le impida ejercer el poder se tiene que convocar a elecciones.
La portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, reiteró incluso que la Carta Magna establece el procedimiento sobre la transición. ¿Cuál es la preocupación de Washington? Parece que no es otro que el de hacerse sentir frente a las actuales autoridades venezolanas.
Y si su preocupación es por la suerte del sistema, no debe tener penas pues i hay algún percance ya los venezolanos sabrán como abordarlo. Mejor sería no adelantarse a los acontecimientos.
