El presidente de la Junta Central Electoral (JCE), doctor Roberto Rosario, ha revelado que recibe presiones no se sabe de quién para que abandone el cargo, pero ha advertido que no renunciará, pues fue nombrado en el puesto por el Senado hasta el 16 de agosto de 2016.
El titular de la JCE también se auxilió de un sacerdote para clamar por el cese de odios y rencores, que al parecer se anidan en esa institución, y para que lo dejen trabajar. Tal parece que algo raro sucede en la Junta, porque cuando no es Juan es Juana, siempre referido a querellas entre miembros de su Pleno de jueces.
El doctor Rosario ha dejado claro que solo se iría de la JCE si cometiera algún delito, lo cual asegura que no está dentro de su conducta. Es obvio que si infringe la ley, tendría que abandonar el cargo, pero de lo que se trata ahora es de revelar cuáles sectores presionan su partida y porqué tanto odios y rencores.
