El descenso de casi un 25 por ciento en las exportaciones en el primer trimestre de este año es suficiente para preocuparse por los retos que gravitan sobre la economía. Y más con los desalentadores pronósticos internacionales sobre las remesas y la industria turística.
Las autoridades, que no son muy dadas a confesar la verdad, son las que han admitido el descenso en un 23.4 por ciento de las exportaciones. Sin embargo, hay quienes piensan que puede ser más o puede ser menos.
Pero lo cierto es que desde hace tiempo se ha hablado de una caída en el comercio exterior, sea como resultado de la crisis económica en Estados Unidos o por la incapacidad del aparato productivo. Zonas francas y otros sectores se han quejado de múltiples inconvenientes.
Por más esperanza que se tenga en la recuperación el panorama es inquietante. El Centro de Exportación e Inversión de República Dominicana reconoció que de 1,317.42 millones de dólares que entraron en los primeros tres meses de 2008 en igual período de este año bajaron a 1,012.54.
La entidad atribuye la estrepitosa caída a la merma en la producción de ferroníquel, que de 171.47 millones de dólares bajó a cero. Sin embargo, diferentes factores externos e internos confirman que ése no ha sido el único problema.
Prepararse para las contingencias, antes que minimizarlas, parece la mejor opción. Porque la realidad es que el panorama nacional e internacional no pinta bueno. Además de las exportaciones está también el declive de las remesas y del flujo turístico.
