Si el Congreso estuviera más comprometido con los intereses nacionales fuera materia de estudio, con todas sus implicaciones, el análisis del Presupuesto hecho por el diputado reformista Marino Collante.
Según el presidente de la comisión de finanzas de la Cámara de Diputados, la pieza no sólo está sobreestimada en 34 mil millones de pesos destinados al pago de la deuda pública, sino que importantes partidas quedan en el aire.
Cita, por ejemplo, que en el Presupuesto y Ley de Gastos Públicos de 2006 se destinaron 60 mil millones para ese capítulo, pero que sólo se ejecutaron 35 mil 944 millones de pesos. Ese es un aspecto del cual, por esa renuencia a rendir cuentas claras, no se ha dado la menor explicación. Pero tampoco operaciones similares efectuadas en 2007 cuando, según Collante, se presupuestaron 63 mil millones de pesos y sólo se ejecutaron 40 mil 345 millones. Y de 71 mil millones especializados en este año los desembolsos no pasan de 50 mil millones.
Las diferencias son para que un Congreso más comprometido con la nación que con intereses políticos haga una investigación y pida explicaciones.
El análisis tiene más peso porque lo realiza nada más que el presidente de la comisión de finanzas de la Cámara de Diputados, que se supone no es un cualquiera en la materia. Desconsuela que, antes que desempeñar el papel que le corresponde, el Congreso haya llegado al colmo de justificar violaciones y, en la práctica, comportarse como caja de resonancia del Ejecutivo.
