Amenazas como el ataque armado de Corea del Sur contra Corea del Norte amplifican los crecientes peligros que se ciernen sobre la de por sí precaria paz mundial. Las tensiones en torno al programa nuclear iraní, el tsunami financiero en Europa y los permanentes conflictos en el medio oriente forman parte de esa atmósfera a la que se pueden agregar muchos otros ingredientes. La globalización de la economía hace que ningún país, por más lejano o pequeño que esté, quede exento de las consecuencias. El turismo suele restringirse y el petróleo dispararse a causa de amenazas militares como la de Corea del Sur contra Corea del Norte. Los surcoreanos advirtieron que responderán en forma inmediata en caso de lo que definen una nueva agresión de sus vecinos. Norcorea ha sido responsabilizada por el hundimiento de una corbeta surcoreana en marzo último. Estados Unidos no ha tardado en respaldar a su ahijada surcorea, que dijo a sus vecinos del Norte que tendrán que pagar un precio a la altura de sus provocaciones. Ni la diplomacia ha podido aplacar los conflictos que hoy amenazan la frágil paz mundial. Grave el panorama.
