Máxima protección
Tras sucesos como el asesinato del coronel José Amado González y González las autoridades tienen que garantizar la máxima protección tanto al recluso Eddy Brito como a todos los relacionados con el huidizo capo boricua José David Figueroa Agosto. Al menos ya Brito, esposo de la desaparecida Sobeida Féliz Morel, ha expresado temor por su vida. Y las razones tienen que ser de mucho peso para temer un atentado en la cárcel. La Dirección General de Prisiones y demás cuerpos tienen que velar para que a ninguno de los supuestos cómplices ni mencionados en el caso Figueroa Agosto les ocurra ni un rasguño. Y menos con el amplio abanico de especulaciones que ha surgido tras el asesinato, el día de Nochebuena, del coronel González y González. Brito, quien guarda prisión en Najayo, pidió protección, pero lo mismo debe hacerse con todos los imputados y sospechosos de formar parte de la red que las autoridades atribuyen a Figueroa Agosto. En modo alguno puede repetirse la historia de reclusos encontrados muertos luego de expresar temores por su vida. Las autoridades tienen que tener bien claro que el caso es distinto.
