No hay que recordar los funestos antecedentes para evaluar el alerta de que comunidades de Cotuí puedan ser arrasadas por el deslave de la presa de cola de la Barrick Gold. La advertencia sobre la posibilidad de que colapse el muro del embalse no la hacen políticos ni técnicos de la oposición con propósitos que puedan considerarse interesados, sino nada más que el Centro de Operaciones de Emergencia (COE). El riesgo es para que las autoridades no pierdan el menor tiempo en tomar cuantas medidas preventivas sean necesarias para evitar una desgracia de impredecibles consecuencias, que agregue más desolación y perturbación a una nación abrumada por el impacto de epidemias como el cólera. El director del COE, que lo menos que debe querer es sembrar el pánico en la población, dijo que en la zona se emitió un alerta roja, lo que significa que se está ante una posibilidad real. Ante las inundaciones causadas por los aguaceros la minera dijo que evacuó a más de cinco mil trabajadores del área de influencia de la presa. En las últimas horas también habían circulado versiones sobre el deslave de la presa de Hatillo.
