Errores de la comisión que investiga las operaciones del presunto capo boricua José David Figueroa Agosto habrían determinado la muerte del propietario de la repostería La Francesa. Uno de esos errores consistió en informar a la ligera, sin ser verdad, que el empresario Rubén Soto había comprado una villa en Casa de Campo a Figueroa Agosto. Al profundizar las pesquisas se determinó que el cheque en que se habría basado la transacción era falso, aunque tenía las generales de la compañía La Francesa. No ha sido el único error grave en que se ha incurrido durante un caso que ha puesto a prueba la capacidad de las autoridades. Tras la aparatosa muerte de Soto ocurrida el 13 de mayo en la sede del establecimiento, ubicado en la Paseo de los Locutores con Abraham Lincoln, se estableció que el empresario no tenía vínculos con Figueroa Agosto. Pero ya era demasiado tarde. Ahora los investigadores tratan de determinar quién falsificó el cheque con que Soto aparecía comprándole la supuesta villa en Casa de Campo a Figueroa Agosto. Aunque lo más perentorio, por supuesto, es dar con los homicidas del propietario de La Francesa.
