Página Dos

CÓJANLO

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Por los elementos que han salido a relucir se presta a una profunda investigación el caso de la criatura que a los dos días de nacida desapareció del hospital de maternidad Nuestra Señora de la Altagracia.

El niño, encontrado sano y salvo en un templo cristiano de Sabana Perdida, seis días después que su madre denunció su desaparición, había sido robado, según la madre, por una señora que asistía a las parturientes en el centro hospitalario.

Esa trabajadora social fue identificada como Grace Miguelina Abreu, quien desmintió que haya robado la criatura y alega que se la compró por cinco mil pesos a los progenitores.

Los padres del niño son Gil Guillén, de 21 años, y Alexandra Valdez Ramírez, de 31. Los dos han negado la versión de la señora Abreu, quien habría actuado en complicidad con Josefina Perdomo Céspedes.

 Pero tanto el supuesto robo o el negocio que envolvería la desaparición de la criatura plantean la necesidad de una investigación seria.

Y máxime cuando no es la primera vez que se denuncia el robo de un recién nacido ni se habla de comercio humano. Suerte que la criatura fue encontrada sin ningún daño físico, en buenas condiciones de salud y devuelta a sus progenitores.

La Policía tiene en el incidente un reto que no puede evadir. Sea el robo que alegan los padres del niño o la compra que dice la acusada, el caso saca a relucir un problema sobre la seguridad en la maternidad La Altagracia.

El Nacional

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