La historia se repite con la cocaína detectada por la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) en dos docenas de pares de tenis que serían transportados a España en dos maletas. Sólo se pudo confiscar la droga, pero el responsable no fue localizado ni en los centros espiritistas. Otras veces ocurre que se detienen las mulas, pero jamás se conocen los nombres de los suplidores. En materia de lo que puede ser el cuerpo de delito hay que reconocer la eficiencia de la DNCD y demás organismos. Pero en cuanto a la captura de los pejes gordos del negocio no se puede decir lo mismo. Se ha prestado siempre a suspicacias que extranjeros sepan dónde adquirir drogas para transportarlas en sillas de ruedas, el vientre y de cualquier otra forma y que las autoridades no puedan dar con los puntos. El responsable de la cocaína confiscada en el Aeropuerto de las Américas en plantillas de tenis pudo evadir a las autoridades. Ese y otros casos son para que la DNCD y demás autoridades se aboquen a una exhaustiva investigación tanto en las terminales aéreas como en todo el territorio para dar con la red que maneja el negocio de las drogas.
