Pocas horas después de unas declaraciones atribuidas al general retirado Pedro de Jesús Candelier, los jefes de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional se reunieron de urgencia para garantizar la seguridad durante el proceso electoral. Según una nota distribuida por el Palacio Nacional, Candelier dijo que el candidato presidencial del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Hipólito Mejía, y gente de su equipo de campaña estaban armados para enfrentar a los peledeístas el día de las elecciones. Si bien se desconocen las declaraciones textuales y el contexto de las afirmaciones que se atribuyen a Candelier, en respuesta el jefe de las Fuerzas Armadas, teniente general Joaquín Virgilio Pérez Féliz, y el de de la Policía, José Armando Polanco Gómez se reunieron de urgencia para garantizar la seguridad. Las declaraciones podrán ser desafortunadas, pero el revuelo se inscribe, a todas luces, dentro del nerviosismo y los golpes bajos que han caracterizado el proceso electoral. Las Fuerzas Armadas y la Policía están para preservar la seguridad, con o sin elecciones. Y si Candelier dijo lo que se le atribuye sólo hay que abrir una investigación. Es lo que procede.
