Página Dos

Cójanlo

Cójanlo

El alza de los precios de los carburantes en una semana en que el petróleo bajó en los mercados internacionales confirma que son políticas las variables en las que se basa el Gobierno para hacer los reajustes. Aunque el petróleo perdió unos cinco dólares el barril y la prima del dólar se mantuvo estable, el Gobierno, en lugar de bajar, sorprendió a los consumidores con alzas a las que no se les ven ninguna justificación económica.  Además de los intereses políticos otro ingrediente que sin duda tiene que ver con los cálculos es el incremento de los márgenes de beneficios a los detallistas, que, en lugar de absorber, el Gobierno se los carga a los consumidores. Todos esos ingredientes son los que explican que el Ministerio de Industria y Comercio elevara un peso al galón de las gasolinas y al gas licuado y las demás alzas en los carburantes. Las autoridades alegan que se sacrifican, pero los consumidores no quieren ningún sacrificio, sino que se cumpla con la ley. Con un criterio que  dista tanto de la transparencia, pues no se basa en la ley de la oferta y la demanda, los reajustes dejarán siempre un sabor amargo en la población.

El Nacional

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