El santuario San Martín de Porres, ubicado en la sección Las Tablas, de Baní, se quedó sin campanario, después que delincuentes lo robaron para fundirlo y venderlo como bronce y cobre. Ante ese robo, los feligreses tocaban un gran arco de hierro para anunciar la misa, pero también se lo robaron y ahora no hay forma de convocar gente al templo. Pero como si eso fuera poco, los ladrones también cargaron con puertas, marcos y herrerías de las casas que alberga al sacerdote y a una congregación de monja, por lo que la gente de esa comunidad está con el grito al cielo. La comunidad de Las Tablas teme que se roben la escultura de San Martín de Porres que fue donada por una institución peruana a ese santuario definido como uno de los más hermosos y legendarios de la zona sur. Iglesias ni santos se salvan de la creciente delincuencia.
