La prensa está en la mira de la criminalidad en México. Hace apenas unos días que el periodismo fue sacudido con la alevosa muerte de Raquel Martínez, cuando ahora se reporta el asesinato de tres fotorreporteros y otra persona ligada a la prensa. Todos los crímenes han ocurrido en el estado de Veracruz, que se ha tornado en uno de los más peligrosos para el periodismo en la nación azteca. Los cuatro cuerpos fueron encontrados desmembrados y con signos de torturas, lo que no deja dudas sobre la intención de los hechos. O se trató de un acto de venganza o se quiso enviar un mensaje a la prensa. Hace unos días había sido encontrado el cuerpo sin vida de Martínez, una periodista de la prestigiosa revista Proceso que se caracterizaba por sus reportajes contra la corrupción y la criminalidad en Veracruz. Con los nuevos casos la prensa mexicana y de todos los países tienen más razones para condenar la violencia y reclamar más seguridad para el ejercicio de la profesión. No se puede permitir, bajo ninguna circunstancia, que el periodismo abjure de su papel por el terror ni la corrupción. Ni por ninguna otra causa.
