Los socios del G-8, que agrupa a las economías más ricas del mundo, en su reunión de la víspera en Canadá, no lograron consenso en torno al camino a seguir para salir de la crisis económica mundial y evitar que se repita el holocausto financiero de 2008. Estados Unidos rechaza la iniciativa europea, liderada por Alemania, de reducir el gasto público y los déficits como vía para salir del pantano de la recesión. Washington aboga por medidas que estimulen el crecimiento económico por vía de incrementar el gasto público. La canciller alemana, Angela Merkel, cree en la austeridad, mientras Barack Obama insiste en incrementar la inversión pública para estimular crecimiento de la economía. Si ese grupo élite integrado por Estados Unidos, Alemania, Canadá, Japón, Francia, Italia, Reino Unido y Rusia no alcanza consenso, ni siquiera para reunir los 50 mil millones de dólares que prometieron canalizar hacia naciones pobres, hay que imaginarse que poco pueden hacer los países miembros del G-20, que también se reúnen en Canadá.
