El alza oficial de la tarifa eléctrica en lo que va de año ha sido de un 19%, pero los comerciantes están con el grito porque las facturas les llegan con un incremento de hasta un 40%. Sin que todavía se sientan los efectos del paquetazo, algunos negociantes han preferido desconectarse del sistema como recurso para enfrentar la vorágine. El caso del comercio perturba más a los consumidores, que son en definitiva quienes cargan con el peso final de las alzas en la tarifa eléctrica y de todos los gravámenes. El presidente de la Federación Nacional de Comerciantes Detallistas en Provisiones, Fausto Figuereo, alegó que a los dueños de establecimientos les resulta más económico proporcionarse su propia energía que depender de las distribuidoras. Señaló que no obstante los apagones las facturas llegan con un incremento de un 35 y un 40%, que a su juicio no lo aguanta nadie en las condiciones actuales. El problema de la electricidad es grave y se torna cada día más desafiante para las autoridades. El hecho de que los comerciantes optaran por desconectarse para bajar costos tiene sus implicaciones adicionales, pues puede plantear un problema sanitario.
