Desacuerdo salarial
La verdad es que al Gobierno y los empleadores les ha dado mucha lucha ponerse de acuerdo para aplicar la ley sobre el reajuste salarial. Y es que, sin que nadie se llame a engaño, que cada una de las partes negocia con una carta debajo de la manga. Los empresarios simplemente les han tomado la palabra al Gobierno acerca de la inflación para, sobre esa base, hacer su propuesta de reajuste salarial. La oferta de un 12 por ciento es considerada insuficiente por el sector oficial, pero sin entrar en mayores consideraciones. Cada uno juega sus propias cartas con diferentes propósitos. Algunos empresarios alegan que un aumento desproporcionado implicaría la desaparición de firmas que a causa de la escasez de circulante y los problemas internacionales operan con muchas dificultades. El caso es que desde hace tres meses los trabajadores esperan un necesario reajuste salarial para compensar el costo de la vida. Para los trabajadores y la gente del pueblo las bondades de las estadísticas oficiales no se ha traducido en una mejoría de la calidad de vida. Por el bien de obreros y empleados la sensatez debe asomar por alguna parte.

