El Poder Judicial ha vuelto sobre el tapete. Y no precisamente por descalificaciones que han generado repulsa, sino por supuestas violaciones de sus propias normas. En una acción injerencista, que diferentes sectores han pasado por alto, una denominada Federación Latinoamericana de Magistrados ha reclamado al Consejo del Poder Judicial que garantice los procedimientos de promoción de los jueces. En base a una denuncia de la Asociación de Jueces Dominicanos para la Democracia sobre la supuesta ausencia de un mecanismo transparente y objetivo, la entidad internacional se permite advertir que los ascensos deben realizarse tomando en cuenta el mérito, antigüedad y evaluación del desempeño. Las declaraciones empañan la imagen del Poder Judicial, máxime cuando se le atribuye violar la propia Ley de Carrera Judicial con las recientes designaciones de jueces. Y para completar también le endilga la violación por parte del Poder Ejecutivo de la asignación presupuestaria para la Justicia. El Poder Judicial tendrá, por lo visto, que prestar atención tanto a lo que se diga por aquí como a lo que venga de fuera.
