Las guaguas de la Omsa no escapan del alarmante deterioro que caracteriza, en todos los aspectos, el sistema de transporte en la ciudad. Son chatarras que, más que dar un servicio, constituyen un peligro público. Se averían en cualquier punto de la ciudad, creando inconvenientes no sólo para los usuarios, sino para el sistema de transporte. Y, para colmo, sus conductores no suelen ser muy respetuosos de las normas de tránsito. La mejor muestra es que ayer a las 9:00 de la mañana había una averiada a la entrada del elevado de la Kennedy con Lincoln, de oeste a este. Se tiene entendido que está prohibido circular por túneles y elevados a motocicletas, autobuses y vehículos pesados, sin excepción alguna. Las instalaciones de la Omsa se han convertido en un espantoso cementerio de chatarras de las muchas guaguas que han sido sacadas de circulación e incluso canibalizadas. Será falta de mantenimiento, de recursos, indolencia o lo que sea pero lo cierto es que el panorama es aterrador. Si antes no se podía hablar de eficiencia en el servicio ahora menos.
