Con un lenguaje absolutamente distinto al empleado por sus pares del Distrito Nacional, los colegios de Santiago han negado que cobren por adelantado el año escolar o que expulsen estudiantes por falta de pago, aunque admiten que incrementaron la tarifa entre 100 y 300 pesos mensuales para resarcir los altos costos de operación. Esos centros educativos, afiliados a la Asociación de Colegios Privados de Santiago (Asocoprisa), afirman que autorizan recibir por igual exámenes y demás actos relacionados con la escolaridad a estudiantes con atrasos en el pago y los que están al día con sus cuotas mensuales. Esta forma civilizada de tratar un asunto tan delicado como la educación, contrasta con la mentada Federación de Colegios Privados (Fenacep), cuyos directivos anunciaron un aumento en la tarifa de hasta un 30 por ciento, la posibilidad de exigir pago por adelantado del año escolar y la amenaza de secuestrar documentos de alumnos, cuyos padres no estén al día en el pago. En Santiago manejan colegios, en la capital, negocios.
