Los empresarios del transporte no tuvieron ni que abrir la boca para que el Gobierno los neutralizara con 2 pesos por galón de gasolina para la supuesta renovación de la flotilla de vehículos como parte de los amarres de la reforma tributaria.
Pero quieren más. Ahora, hasta las rivalidades entre sus principales representantes han sido aparcadas para unirse en un plan de lucha en demanda de lo suyo, porque no se pueden quedar fuera en las rutas alimentadoras de la segunda línea del Metro. Sus apetitos son tan manifiestos, que su vocero fue el presidente de la Federación Nacional de Transporte Dominicano (Fenatrado), Blas Peralta.
Fenatrado no transporta pasajeros, pero estaba en el encuentro. Con excepción de los congresistas ningún otro sector se ha bañado más en prebendas que los transportistas, un servicio que, pese a todo, se mantiene como uno de los más caóticos, costosos e inseguros.
Por la capacidad de chantaje lo más probable es que el Gobierno tenga que ceder frente a los transportistas, aunque los privilegios haya que sacárselos de las costillas a los consumidores. Como ocurrió con la reforma tributaria.

