El penal de La Victoria, además de un antro de perversión, constituye un peligro sanitario. Según el director del distrito municipal, la basura que genera el recinto es altamente tóxica. Enfermedades como el cólera y los torrenciales aguaceros de estos días convierten la denuncia de Juan Hernández en una voz de alerta sobre los riesgos sanitarios de la penitenciaría. El Ministerio de Salud Pública y la Procuraduría General de la República tienen que prestar atención sin pérdida de tiempo al problema de los desperdicios del penal. Hernández alega que no cuenta con recursos para enfrentar un problema que, de ser cierto, puede convertirse en una epidemia. Y es lo que se tiene que evitar, sin importar el precio. Las condiciones sanitarias del penal de La Victoria siempre han sido deplorables, por lo que no se duda que se hayan agravado a causa de los brotes epidémicos que azotan el país. Cualquier elemento que represente o pueda convertirse en foco de contaminación tiene que ser enfrentado a tiempo. Si la basura de la penitenciaría constituye un riesgo de enfermedades para la población las autoridades no deben vacilar en tomar las medidas necesarias.
