El director de la Autoridad Portuaria Dominicana (Apordom) se ha quejado de que carece de recursos para cubrir la nómina de sus empleados. Alega José Francisco Peña Guaba que sólo en junio cerró con un déficit de seis millones de pesos, pues la nómina es de 51 millones y sólo ingresaron 46. Si la cosa es así Peña Guaba no tiene más que realizar los ajustes administrativos correspondientes para reducir el déficit con que opera la entidad. Una auditoría del personal parece lo más aconsejable, pues es posible que de los 2,800 empleados que tiene Apordom haya decenas que no cumplan ninguna función. Al margen de los criterios con que fueron nombrados, la cantidad luce exagerada para una entidad técnica. Y más cuando según el propio Peña Guaba la mayoría de los puertos son operados por empresas privadas. De seguro que se trata de una nómina política. En lugar de quejarse, el déficit debe servirle de motivo para tomar medidas que tornen más eficiente la entidad. Al menos es lo que haría cualquier buen político o gerente que privilegie los intereses nacionales sobre los asuntos particulares. El Estado no aguanta tanto.
