El pánico ha vuelto a cundir en Tamboril tras el ingreso en el hospital público de unas 70 personas con síntomas que se sospechan de cólera. Si bien las autoridades de Salud Pública han declarado que la enfermedad ha sido controlada, los casos que se relacionan con el malestar inquietan a los residentes en diferentes comunidades de la zona. Máxime después de confirmarse la muerte de siete personas en los últimos dos meses. En Arenazo, Canca la Hoya, Canca la Piedra y otras se ha informado de un incremento de las consultas e internamientos por diarrea, vómito, dolores musculares y otros síntomas relacionados con el cólera. Algunas personas han atribuido el brote diarreico al consumo de agua contaminada, suministrada desde hace varios días por la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD). Los casos son para que las autoridades no bajen la guardia e incluso redoblen las medidas preventivas contra la enfermedad, sobre todo frente al drama en la vecina República de Haití. La gente, con razón, está aterrorizada, a tal punto que hasta una simple tos la asocia con la enfermedad. Y no es para menos.
