El presidente haitiano, Michel Martelly, ha cedido en su pulso con la comunidad internacional con su decisión de convocar a las elecciones municipales y legislativas que estaban pautadas para principios de 2011 y que fueron pospuestas sin fecha. Esas elecciones llegaron a convertirse en uno de los requisitos fundamentales para desbloquear una cooperación financiera que ha llegado por goteos, cada vez más lentos, al pueblo haitiano. Como si las presiones lo pusieran contra las cuerdas, Martelly ha anunciado elecciones para escoger 10 senadores y los titulares de unos 130 gobiernos municipales. La disposición no significa que la cooperación comenzará a llegar a borbotones a la empobrecida nación. Martelly, que no se ha ganado la confianza de la comunidad internacional en la batalla contra la corrupción, sabe que tendrá que dar señales concretas para que se efectúen este año unas elecciones claves tanto para acelerar la ayuda como para la estabilidad política y social de la nación. Puede que no le quede de otra, sobre todo frente a una comunidad internacional que ya no cree en anuncios ni buenas intenciones.

