El intento de soborno que alegó un juez de instrucción para inhibirse de un proceso contra ejecutivos de la Financiera Nacional de Crédito (Conacre) es otra tarea para la Suprema Corte de Justicia.
No se explica, de entrada, porqué en lugar de proceder contra la persona que en dos ocasiones trató de sobornarlo, el magistrado Franny González optó por inhibirse de la audiencia preliminar del caso Conacre. Dijo que un hombre que se identificó como Marcos Pérez lo abordó los días 3 y 9 de este mes en el parqueo del Palacio de Justicia de Ciudad Nueva para ofrecerle una suma millonaria de dinero en nombre de una de las partes en el proceso.
Como desde ya hay quienes piensan que puede tratarse de un pretexto para el magistrado desentenderse del proceso, sabrá Dios por cuáles razones, la Suprema Corte de Justicia tendrá que investigar muy bien el caso.
González argumentó para inhibirse que la supuesta tentativa afecta su independencia dentro y fuera del Poder Judicial y sobre todo su honra. El Banco Central sometió el 17 de octubre a los ejecutivos de Conacre Narciso Chaljub Rizik, Roberto Torres Lara y Miguel Calzada Hernández por supuesto abuso de confianza, asociación de malhechores, lavado de activos y de violar la Ley Monetaria y Financiera.
La Suprema tiene tanto en el supuesto soborno e inhibición del magistrado de instrucción como en el caso de la juez que denunció presiones en San Juan de la Maguana para condenar al ex banquero Leonel Almonte, dos escándalos que de ninguna manera pueden quedar en el aire.
