La evasión fiscal en el comercio será rastreada con lupa a partir de este mes por la Dirección General de Impuestos Internos (DGII). El organismo se propone invertir nada menos que 2.5 millones de dólares en la instalación de 2,500 impresoras fiscales para hacer más eficientes las recaudaciones. La decisión provocará quejas y puede anticiparse que lloverán las denuncias de abusos, pero recaudar es la misión del organismo. El gran deseo será siempre que los recursos sean devueltos en servicios a la población, pero se sabe que es demasiado pedir. Muchos negocios, que con crisis sólo como la eléctrica pasan las de Caín, no han debido esperar que la DGII proclamara una guerra para poner coto a lo que definió de millonarias evasiones tributarias. Aunque la DGII informó que en los primeros seis meses las recaudaciones se incrementaron en un 8.2 por ciento, sobre la embestida que ha anunciado no se pueden hacer proyecciones. Por los niveles de informalidad la economía dominicana es muy sui generis, por lo que no se sabe si fondas, pica pollo, pequeñas tiendas, ferreterías, negocios de bebidas y otros resistirán la ofensiva del organismo.
