El incidente no podía pasar por alto. Durante la ceremonia de investidura del presidente ecuatoriano Rafael Correa con un doctorado honoris causa, el decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) no sólo se excedió en la presentación, sino en metidas de patas. El rector Mateo Aquino Febrillet no encontraba donde meter la cara frente a la chillona intervención de Ramón Desangles Flores, a quien hacía repetidas señas para que concluyera el discurso.
Al concluir el auditorio pasó del respiro a la vergüenza, pues Correa comenzó a aclarar las inexactitudes en que había incurrido el decano. El mandatario dijo que había alcanzado el poder única y exclusivamente con el Partido Socialista Frente Amplio y no a través de acuerdos con ninguna otra fuerza.
Todos se miraron cuando Correa arremetió contra algunos movimientos que apoyaron sus aspiraciones. Y, para rematar, negó, como dijo Desangles Flores, que hablara quichua y que la lengua lo ayudara en algo. Si bien se cumplió el dicho de quien mucho habla, mucho yerra, en el incidente también se registró un problema de cultura.
