La captura de los integrantes de una red internacional de lavado de activos procedentes del narcotráfico ha sido uno de los golpes más contundentes propinados a ese negocio en lo que va de año. Con todo y los duros golpes que han supuesto la detención de implicados en grandes escándalos relacionados con el narcolavado en el país. La dimensión y poderío de la banda puede valorarse por la intervención del Buró Federal de Investigaciones (FBI), la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), la Interpol y otros organismos internacionales. Pero además por el hecho de que todos los detenidos, entre los que figuran colombianos, venezolanos, mexicanos, dominicanos y un libanés están pedidos en extradición por Estados Unidos. La red, según la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), operaba en Canada, Colombia, Venezuela y Jamaica. Algunos de los integrantes consiguieron establecerse en República Dominicana tras burlar la persecución de la justicia estadounidense. De no revelarse en Estados Unidos es muy poco lo que se sabrá sobre las operaciones y los contactos en el país de los detenidos.
