¿Qué Pasa?

Colorida tradición familiar

Colorida tradición familiar

“El haber sido seleccionada como “Reina  del Carnaval”  es un logro a tantos años de esfuerzo y dedicación, a un trabajo que para mi se ha convertido en una industria familiar”, así se manifestó Esther Margarita Mieses Rosario, quien lleva  13 años portando el disfraz de los tradicionales Diablos Cojuelos.

    Una  tradición heredada por sus padres  y que tanto ella, sus hermanos y sobrinos han continuado por años hasta llegar al punto de  crear sus propios disfraces.

Es un proceso de todos, desde el mayor hasta el más chiquito de la casa trabaja en la selección  y fabricación de los trajes que utilizarán en  los desfiles de la actividades carnavalescas del país.

  Mieses expresa que desde que termina la temporada de carnaval comienza a pensar el  tema del disfraz  que utilizarán para el próximo año. “Esto es algo que mantiene a nuestra familia unida, porque todos colaboramos en algo  y durante todo el año vamos comprando y agregando detalles al traje”, indicó.

 Señaló que cada traje que utilizan  representa una gran inversión porque sus costos ronda  los 15 mil pesos  y todo eso es costeado por ellos mismos.  Mieses, quien además es odontóloga,  expresó que cuando se  va acercando la fecha,   el tiempo libre  que tiene en su consultorio de la Clínica Rodríguez Santos, lo ocupa   para  afinar los  detalles a su atuendo.

“Antes mis pacientes se sorprendían, pero ya todos saben que  yo me disfrazo”, apuntó.

  Mañana domingo,  Mieses  estará en el Desfile Nacional del Carnaval no solo como la reina, sino como la presidenta de la comparsa  de los “Los Leones” de Villa Francisca, donde  ha puesto todo su potencial creativo  obteniendo diversos premios.

 “Esto de disfrazarse no  es un gusto, es un vicio  sano que no se cura. Creo que estaré disfrazada hasta el día que me muera. como sucedió con mi esposo Jesús Félix que murio con su traje de Diablo Cojuelo”, señaló.

Herencia familiar

Pablo Mieses, padre de  Esther,  lleva 50 años portando este disfraz que lo hace sentir orgulloso  de que su familia haya continuado con esta tradición.

“Nosotros actualmente somos 12 y de mi familia hay dos que dejaron de disfrazarce pero colaboran la fabricación de los atuendos.

  Esta idea surgió desde muy  joven gracias a la admiración que  sentía por personas que portaban estos trajes.

El Nacional

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