En un hecho insólito, que ha dejado sorprendida a la población y que evidencia la crisis de autoridad e institucionalidad que afecta a la sociedad dominicana, los comerciantes que operan en la calle Porfirio Herrera, entre la Pablo Neruda y la Manuel de Jesús Troncoso, en el ensanche Piantini, despojaron a los peatones de la acera, la señalizaron y la usan como estacionamiento. En el mismo tramo, en la acera de enfrente, una empresa constructora obstaculiza el paso de los peatones con una gran cantidad de arena y basura, en violación a todas las disposiciones legales sobre el uso del espacio público.
La situación ocurre en pleno centro del Distrito Nacional, en una arteria comercial de mucho tránsito, a la vista de las autoridades.
El hecho pone en peligro la seguridad de los transeúntes, a quienes no les queda otra alternativa que transitar por el pavimento y exponerse a ser arrollados por algún vehículo.
El Ayuntamiento del Distrito Nacional (ADN) reaccionó este jueves afirmando que esos comerciantes no tienen permiso de la institución para usar las aceras para su beneficio particular.
La Dirección de Tránsito y Movilidad Urbana del cabildo, a través del Departamento de Relaciones Públicas, dijo que sus inspectores investigarán la denuncia y tomarán las medidas de lugar.
Está bien claro y definido que las calzadas son para los vehículos y las aceras para los peatones, manifestó la institución.
Dijo que defenderá el espacio público de las arbitrariedades que cometen ciudadanos desaprensivos que sólo piensan en su bienestar personal.
Mal podríamos nosotros (el ADN) autorizar una violación que transgrede las normativas sobre el espacio público, precisó el cabildo.
Lamentablemente, esas groseras violaciones se producen con frecuencia en otros sectores de gran tránsito del Distrito Nacional, incluyendo la turística Ciudad Colonial, sin que nadie pague una multa.
UN APUNTE
Violación se expande
La situación que muestran las fotos se ha convertido en una constantes en los en las principales avenidas de la capital, donde los comerciantes se apropian de las aceras para exhibir mercancías o como estacionamiento para clientes y empleados.

