No podemos olvidar en la región Suroeste el chechén maíz guayado, que se cocina como el arroz o el trigo, que puede comerse con habichuelas guisadas o con bacalao o arenque; ni en la región del Cibao, el famoso sancocho vegetariano, que se cocina y hace cierto tiempo, por quienes no tienen para comprar carne, y que resulta delicioso.
¿La receta? Igualita a la del sancocho con carne, pero sin carne. Si no lo ha comido, haga la prueba, además de alimenticio y rico, es muy saludable.
En todo el país, especialmente en las zonas pesqueras, la sopa de cabeza de pescado es uno de los platos favoritos. Y no podemos olvidar la torta o pastelón de plátano maduro relleno de queso, a la que podemos agregar, según se encuentre el bolsillo, vainitas y huevos.
Esta panorámica de algunos de los platos que ingiere el dominicano en Cuaresma es un referente de que los hábitos permanecen en algunos niveles más que en otros. Esperemos que el respeto que todavía guarda la cultura alimenticia, abarque la conducta de un pueblo que de una manera u otra recurre a Dios como recurso infalible para enfrentar sus vicisitudes.
La práctica de la Cuaresma data del siglo IV, cuando se da la tendencia para constituirla en tiempo de penitencia y de renovación para toda la Iglesia, con la práctica del ayuno y de la abstinencia de ingesta de carne. La fecha de celebración es variable (entre marzo y abril según el año) ya, que depende del calendario lunar.
