Según un informe de la EPA (United States Environmental Protection Agency), en los EE.UU. el 1% de los residuos sólidos es basura electrónica.
Es así como se ha designado a la gran cantidad de desechos que la sociedad produce al consumir tecnología en equipos electrónicos, y que regularmente son considerados obsoletos al poco tiempo de uso y son reemplazados inmediatamente por otros más modernos terminando entonces en el zafacón.
Esa es la tradición en un mercado de compra y tira en el cual se realiza una constante que no tiene fin, destacándose la revolución de la tecnología en cada nuevo producto, diseñando el uso y la aun capacidad de vida útil que poseen los artefactos antiguos para diversos sectores de la sociedad.
La nuestra es una comunidad que se basa en un consumismo puro y en el cual al adquirir algún gadget nuevo, debería intentar elegir los que incorporan una batería recargable en lugar de pilas, y si no es posible, usarlo con pilas recargables, pero no es así lamentablemente.
Es esencial prestar atención a la calidad de los aparatos electrónicos que adquirimos, debemos ser cuidadosos para que los mismos puedan garantizar una mayor cantidad de tiempo..
Es importante evitar la tentación de cambiar nuestros equipos electrónicos cada vez que sale una versión más nueva. Muchas veces lo hacemos solamente como respuesta a una campaña publicitaria, ya que no necesitamos las características incluidas en la nueva versión.
Y lo más importante de todo es que debemos desechar a la basura los equipos electrónicos que ya no usaremos.
Si están funcionando, pueden ser donados a alguien o alguna institución que los pueda hacer llegar a quienes pueden sacarle provecho. Una tonelada de restos de computadoras contiene más oro que 17 toneladas del mismo mineral extraído de una mina.
