El papel de nuestras cooperativas
Si los legisladores tuvieran conciencia precisa, independientemente de marchas y desfiles del movimiento de la economía solidaria cooperativo, hace tiempo que habrían decidido dar categoría constitucional al movimiento cooperativo.
Las cooperativas son la única revolución social y económica posible.
Las cooperativas otorgan el poder del desarrollo a los más pobres apoyados por ellos mismos, sin la expectativa del beneficio clientelar.
La marcha realizada este pasado miércoles 12 de agosto, en demanda de su inclusión en la Carta Magna, que concluyó frente al edificio del Congreso Nacional, auspiciada por las organizaciones del sector de la economía solidaria, fue totalmente innecesaria. Bastaba con suministrar información adecuada en condiciones adecuadas a diputados y senadores de lo que es la Economía Solidaria y el Movimiento Cooperativo.
Soy miembro de tres cooperativas: la San José (de San José de las Matas), la Vega Real (de La Vega) y la de Publicaciones ¡Ahora!, tres ejemplos de buen desempeño en beneficio de sus membresías.
No comprendo todavía como se puede ser miembro de la clase media o de los sectores más pobres sin ser miembro de una cooperativa.
La de San José de las Matas, comenzó hace casi 60 años con 47 centavos que reunió un grupo de campesinos, motivados por un sacerdote. Hoy, la Cooperativa San José es una de las mayores del país y un ejemplo de manejo transparente y productivo para sus integrantes, al igual que la Vega Real, donde están figuras como Janio Concepción, a quien le ha costado tanto la postura a favor del cooperativismo real, efectivo y solidario
Las organizaciones de la economía informal, integrado por cientos de miles de trabajadores y trabajadoras organizados en empresas asociativas, cooperativas, grupos de ayuda mutua y auto-ayuda, mutuales, fondos rotatorios de créditos, organizaciones no gubernamentales de desarrollo (ONGD), y de desarrollo comunitario han demandado al Congreso el reconocimiento y protección constitucional.
Las cooperativas y organizaciones económicas asociativas como parte de la economía solidaria, cuyos principios de solidaridad, primacía del trabajo y control democrático de la gestión, realizan un significativo aporte a la economía y al desarrollo social y democrático de la República Dominicana.

