Opinión

Como cada  Domingo

Como cada  Domingo

Al parecer si. Lo frito tiene el engañoso encanto de incluir en su sabrosa oferta una cantidad no siempre saludable de grasas malas. Hay pocos placeres gastronómicos como el que produce lo frito. De alguna manera, la cocción con ese método, otorga un valor sensorial que implica pagar un precio alto.

Por eso me sentí sorprendido con la campana de “Freir Sano”, que auspician los productores norteamericanos de aceite de soya (como tal, producto genérico que le llega a empresas que lo comercializan con marcas), cuando se planteaban que es posible freir sano. He probado estas recomendaciones  y resulta que es posible y saludable comer frituras pasadas por aceite de soya.

Las recomendaciones son:

Mantener limpia la freidora: igual que todos los enseres de la cocina, los de freír deben limpiarse inmediatamente después de usados y mantenerse siempre limpios.

Temperatura entre 170 y 190 grados centígrados: la temperatura es muy importante para conseguir mejores resultados al freír. Nunca debe permitirse que el aceite se sobrecaliente y humee.

Escurrir el agua antes de freír: al entrar en contacto con el aceite caliente los ingredientes deben estar bien secos. Esto evita que se produzca un chisporroteo y que el aceite se enfríe con el agua de los alimentos.

Escurrir el exceso de aceite después de freír: es económico y saludable decolver a la sartén el excedente de aceite que sacan consigo los productos fritos. Luego se deben colocar en papel toalla.

Sazonar después de freír: sazonar los productos después de fritos evita contaminar el aceite con sabores extraños que podrían modificar el sabor de lo que se freirá después. El aceite contaminado no podrá ser usado luego en otras preparaciones.

Quitar restos de fritura: eliminar los restos de la fritura mantiene al aceite su pureza y condición de insaboro.

El Nacional

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