Opinión

Como cada  Domingo

Como cada  Domingo

Hablemos con claridad: Si el presidente Danilo Medina, producto de la excesiva presión a que está sometido por parte de medios, empresas y personalidades públicas (no importando cuáles sean) cede a la tentación de destituir a Altagracia Paulino, estará cometiendo su primer gran error,  manchando lo que indudablemente es un estilo nuevo de ejercicio presidencial, caracterizado por la transparencia en el oficio público, la accesibilidad a la gente y el cumplimiento efectivo y paulatino de sus ofrecimientos de campaña.

Cualquier gobierno del mundo se prestigia con la sola presencia de una funcionaria que cómo ésta, no necesita un salario de directora de nada para vivir, que ha llegado a ese puesto con la intención de hacer cumplir la ley y defender realmente  a los consumidores, sin temer a los intereses tradicionalmente intocables que le ha tocado hacer frente, sin una sola mancha ética en su trabajo.

Altagracita Paulino, la periodista, la abogada y la amiga, es ese ejemplo necesario y esa referencia obligatoria para todo el que ocupe un puesto público.

A ella, en estos momentos en los que se encaminan contra su ejercicio más fuerzas de las que se pueda uno imaginar, nuestra solidaridad y respaldo incondicional.

El Nacional

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