Mucha gente no se ha dado cuenta, pero los Premios Casandra, renacen.
La nueva directiva que encabeza Máximo Jiménez, está trabajando para la creación de una nueva percepción del más importante galardón artístico de República Dominicana.- No significa esto que las versiones montadas hasta ahora, 26, hayan estado carentes de validez, brillantez o justicia. No.
Pero sin dudas que hacía falta un aliento nuevo, un espíritu creativo como el que se gesta en la actualidad, en silencio, desde las extendidas reuniones de trabajo en Acroarte y la Cervecería Nacional Dominicas, cuyas relaciones están en su mejor momento.
Máximo Jiménez, un dirigente de Acroarte que tiene ahora la primera oportunidad desde la presidencia, tiene un estilo personal de bajo perfil. La directiva actual se está ocupando de trabajar, de montar actividades de formación y orientación las que se anuncian al momento de realizarse y todas con un gran valor académico o de actualización artística.
Ahora han cesado las actividades de formación porque todo está enfilado al gran objetivo: lograr la mejor de las versiones hechas hasta el presente de la entrega de los Premios Casandra.
Lo que viene como ceremonia, como espectáculo y como acto de justicia, va a sentar nuevos perfiles para el galardón.
Por razones de trabajo, no me encuentro ya vinculado al premio pero ello no me impide reconocer el valor del trabajo de la actual directiva. Personalmente apoye la plancha que encabezó José Tejada Gómez, pero sin ninguna animadversión personal contra nadie.
Es de justicia reconocer la calidad del trabajo. Este uno o no involucrado en el mismo.
Los premios Casandra van a ratificar y a ampliar su prestigio y sentido de justicia, el cual seguirá dependiendo del buen criterio al votar por las diversas propuestas.
Desde mi perspectiva, noto que hay un empeño especial de cara al montaje del Premio.
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Máximo Jiménez
