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Como cada  Domingo

Como cada  Domingo

No es admisible, en ningún plano, que la Cámara de Diputados esté considerando un proyecto de ley que busca penalizar con cárcel la difamación y la injuria a quienes desde la comunicación critiquen a funcionarios públicos.

El despropósito,  que coincide extrañamente  con el proyecto  que procura sean reducidas y minimizadas las consecuencias legales a los hombres agresores de las mujeres   y que convertiría a República Dominicana en el primer país  del mundo que auspicia  un retroceso jurídico  en un tiempo en el  cual  son más las mujeres asesinadas y violentadas, tiene que ser enfrentado sin vacilaciones por las organizaciones periodísticas, como el Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP), la organización patronal internacional: la Sociedad Interamericana de Prensa, y otros organismos.

¿Qué pasa en la mentalidad de quienes impulsan estos dos recesivos proyectos de legislación?

Los funcionarios públicos pueden ser criticados  en la medida en que sus actuaciones son públicas y, por tanto, están sometidas al escrutinio de quienes informan y orientan la sociedad. Si se incurre en injuria o difamación, la misma legislación actual establece las formas de presentar los casos a los tribunales.

Al parecer, alguien respira por alguna herida y aspira a dar categoría de ley a sus aspiraciones de autoritarismos  personales.

Este lunes, a las diez de la mañana, estamos convocados al Congreso Nacional para intercambiar con la comisión que maneja el tema.

Hay que acudir a esa cita. Hay que lograr que la razón se imponga.

No es posible que aceptemos tan tranquilamente  una Ley de Silencios.

Eso sí sería “hacer lo que nunca se hizo”, pero en reversa.

El Nacional

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