Por Ecuador
El caso Chevron –Texaco frente a Ecuador, es la Loma Miranda de Latinoamérica. Pero con magnitudes geométricamente mayores: El pasado mes de mayo estuve de visita en Ecuador, convocado por el Ministerio de Relaciones Exteriores del gobierno de la Revolución Ciudadana del presidente Rafael Correa, para conocer de la contaminación dejada en la amazonía de ese país por la empresa Texaco, (que extrajo petróleo en la provincia Sucumbíos desde 1964 hasta 1992, cuando salió de esa nación.)
Comprobé la magnitud del desastre ambiental peor que registra la humanidad por su extensión en el tiempo (26 años), en territorio (dos millones de hectárea) y en cantidad de desechos contaminantes vertidos (71 millones de litros de residuos y 64 millones de litros de petróleo bruto). Ninguna otra contaminación en el mundo (ni la de British Petróleo en el Golfo de México entre el 20 de abril y el 19 de septiembre de 2010) se asemeja a lo acontecido en Ecuador.
Increiblemente, el Estado Ecuatoriano, entonces presidido por Yamil Mahuad, se comprometió – tras un arreglo en que Texaco haría una remediación en más de 200 “piscinas” contaminadas, a no demandarla, acuerdo que no impedía que las comunidades afectadas , en tanto integradas por personas que sufrieron las consecuencias, lo hicieran. Como al efecto lo hicieron.
Lo más grave es que la empresa Chevron (adquiriente de Texaco) tras ser juzgada y condenada a 19 mil millones de dólares en el tribunal ecuatoriano que ella seleccionó como espacio jurídico , alegó que se emplearon mecanismos y funcionarios judiciales corrompidos.
Esa empresa ha llevado el caso a instancias internacionales para que el Estado Ecuatoriano (y consecuentemente su pueblo) sean quienes paguen los daños de esa contaminación.
En esta confrontación (en la que le hemos dado el derecho de réplica a la empresa que produjo una carta que le hemos publicado) tenemos muy claro nuestro respaldo a Ecuador, como lo hicimos saber a quienes nos entregaron la carta de James Graig, oficial de Relaciones Públicas de Chevron. Una pena que algunos ecuatorianos se hayan disgustado por la publicación de esa versión, pero en la democracia, el juego de las ideas es fundamental. Como lo es nuestro derecho a respaldar las causas que creemos justa.

