Opinión

Como el avestruz

Como el avestruz

El tema de Haití no figura de manera predominante en los discursos electorales que promueven partidos o candidatos ni tampoco ha merecido la atención del Gobierno, como si ese drama que acontece al otro lado de la frontera no representa un grave peligro para República Dominicana.

Ni lo dicho por el Fondo Monetario Internacional (FMI), de que Haití padece una crisis sin precedentes, que su Producto Interno Bruto (PIB) se reducirá este año en un 1,2%, con una inflación por encima del 20%, no ha merecido la más mínima atención de autoridades y liderazgo político.

La directora del equipo del FMI enviado a Haití, Nicole Laframboise, dijo que si la crisis continúa “podría tener consecuencias devastadoras para el país a largo plazo, incluyendo probables pérdidas de capital físico y humano”, lo que en buen castellano significa un estallido social difícil de contener.

Cónsono con su naturaleza, el gendarme financiero ha reclamado al Gobierno haitiano que aumente las recaudaciones, reduzca las exenciones y disminuya el gasto público, lo que significaría echarle más leña al fuego de la crisis como ocurrió cuando se dispuso un aumento en los precios de los combustibles.

Ese fatídico acuerdo con el FMI no ha sido refrendado por el Parlamento haitiano, por lo que gobiernos y organismos multilaterales paralizaron el envío de asistencia financiera a Puerto Príncipe, situación que agrava la crisis económica y profundiza la grave situación de pobreza y marginalidad.

¿Algún candidato o partido ha reflexionado sobre lo que podría ocurrir en la frontera si se cumple el pronóstico del FMI de que la crisis haitiana desembocaría en “consecuencias devastadoras”? Los millones de venezolanos que cruzaron las fronteras terrestres con Colombia, Brasil y Ecuador, debería servir como dramático ejemplo.

Si el peligro de una incontinencia migratoria no preocupa al Gobierno ni a la clase política, entonces la atención debería centrarse en la drástica reducción de las exportaciones al mercado haitiano, como lo demuestra la disminución de las ventas de huevos, de 30 millones de unidades mensuales a solo diez millones.

La crisis haitiana representa para República Dominicana una seria amenaza en términos migratorio, económico, de seguridad pública, laboral, sanitario y fitosanitario, lo que obliga al Gobierno, clase política y empresariado a consensuar iniciativas que ayuden a blindar al país ante un eventual desenlace que el FMI advierte sería devastador.

El Nacional

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