En algunos puntos de la ciudad, por donde transita gente en automóvil, se estacionan unas guagüitas vendedoras de frutas y víveres, que en eso se diferencian de las que circulan por los barrios y pregonan sus productos con megáfonos. Estas son silentes, pero visibles. La de la foto se coloca en un lado del Faro a Colón, donde logra detener a conductores de autos privados que se abastecen cómodamente de frutos del campo. Foto Jorge González

