Un experto en finanzas calcula que Miguel Vargas terminará invirtiendo cerca de 40 millones de dólares, más de mil 500 millones de pesos, en su lucha contra Hipólito Mejía por la nominación presidencial del PRD.
Con ese dinero, más el aporte de empresarios amigos, Miguel habría ganado la presidencia de la República en las elecciones que perdió en el 2008. De igual manera, con esa suma el PRD seguro habría obtenido el control del Congreso con más de cien diputados y por lo menos 20 senadores en los comicios del año pasado.
Mueve a suspicacia que contra Hipólito se haya montado una campaña negativa y sucia, a un costo millonario, que no se montó contra Leonel.
Tan buen trato ha recibido Leonel que Miguel no sólo reconoció su victoria la misma noche de las elecciones del 2008, sino que después, violentando la política del partido que calificó al nuevo gobierno de legal, pero ilegítimo por el uso de los recursos del Estado, firmó un pacto que le permite a Leonel volver a la presidencia de la República.
Me he preguntado muchas veces: ¿Qué daño tan grande le ha hecho Hipólito a Miguel y su gente que le dicen hasta barriga verde, si todos fueron altos funcionarios de su gobierno y acumularon riquezas al amparo del poder? ¿Con qué calidad los advenedizos, los que ayer odiaban y maldecían al PRD y a su líder Peña Gómez, ahora actúan como dueños y señores maltratando a los verdaderos perredeístas?
Mis obras hablan por mí, decía Miguel en un spot, olvidando que eran las obras del gobierno de Hipólito, no suyo. El bueno de Hipólito, que lo hizo Ministro de Obras Públicas durante cuatro años y lo apoyó incondicionalmente. Miguel maldice el intento de reelección de Hipólito, pero él fue de los principales abanderados.
Miguel dice estar en primer lugar, que ganará 80 a 20. Pero organiza una campaña sucia contra el que tiene 20.
Un compañero es alguien que te acompaña. No te hace daño. Miguel y su gente le está dando a Hipólito hasta con el cubo de agua, lo cual hace difícil la reconciliación terminada la convención.
Hipólito, seguro de su victoria, no autoriza ni permite, campaña sucia contra ningún compañero, porque lo ha dicho- la unidad no es una palabra, es una práctica.

