Opinión

Compromiso de todos

Compromiso de todos

La escuela pública inicia mañana un nuevo año escolar, en cuyo buen desempeño están comprometidos autoridades, familias, profesores y propia sociedad, en el entendido de que sería más que un crimen que los estudiantes perdieran aun sea un solo día de clase por inobservancia de los padres o falta imputable a intereses espurios.

Es en el aula donde con mayor vehemencia se forja el futuro de la República, aunque en el seno del hogar también se impregnan valores a los hijos de hoy que serán los hombres del mañana, por lo que no hay excusas válidas para entorpecer ni por un segundo el calendario escolar.

La Asociación Dominicana de Profesores (ADP) ha advertido que el que comienza este lunes será un año lectivo de movilizaciones del personal docente en reclamo de reivindicaciones, con lo que subyugaría el sagrado derecho a la enseñanza de millones de niños y adolescentes.

No parece justo que el fiel cumplimiento de la ley que fija un 4 % del PIB para la educación se tire por el retrete a causa de un mal concebido sindicalismo que cree que los intereses del educador están por encima de los del educando, como si el buen futuro de la sociedad pendiera de un exabrupto o la ambición desmedida de la ADP.

No se niega el derecho de los profesores a recibir salarios adecuados y otras retribuciones laborales, pero deberían admitir que el incremento del presupuesto a la educación también los ha beneficiado grandemente, en comparación con épocas anteriores donde la profesión no pasaba de ser sólo una vocación.

Padres y tutores tienen el compromiso de enviar este lunes a sus hijos a la escuela y de mantenerse atentos a todo lo relacionado con su educación, porque no sería posible completar con anhelado éxito el calendario escolar con una familia negligente, indiferente e irresponsable.

Más del 60 por ciento de la población escolar básica estará amparada en el régimen de tanda extendida, lo que quiere decir que los alumnos recibirán desayuno, merienda y almuerzo, además del pan de la enseñanza, y que el Estado provee a los estudiantes de uniformes y útiles escolares, lo que significa también un respiro para el magro presupuesto familiar.

La concurrencia masiva a partir de mañana de los alumnos de escuelas públicas y colegios privados será de gran regocijo para una sociedad que fija toda su esperanza de un futuro mejor, en la educación continuada, en valores y de calidad que se imparte hoy a todos sus hijos y nietos.

El Nacional

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