Desde hace más de 40 años, un grupo de dominicanos, principalmente de la izquierda de esos años, entre los que me encontraba, por razones más ideológicas que económicas, reclamábamos relaciones diplomáticas con la China de Mao Tse Tung que luchaba -en condiciones desventajosas- contra las potencias de occidente, principalmente Estados Unidos, que apoyaban con inversiones multimillonarias y armamentos de toda clase, “la China de Chiang Kai-Shek” que instauró una dictadura desde 1949 –cuando triunfó la revolución socialista- hasta 1957 cuando le sucedió su hijo Chiang Ching-Kuo, con el único propósito de impedir el “avance comunista”.
El 15 de mayo de 1965, luego de la intervención militar de Estados Unidos a nuestro país, “el camarada Mao” envió una carta al pueblo dominicano que recorrió el mundo, que nunca he podido olvidar por tratarse de un gesto de solidaridad inesperado debido a la distancia y la grandeza del “líder proletario” que sacaba su país del subdesarrollo más oscuro con una pobreza inimaginable.
“El pueblo patriótico dominicano está ahora desarrollando una heroica lucha contra el agresor norteamericano y sus lacayos.
El pueblo chino apoya firmemente al pueblo dominicano en su lucha armada patriótica contra el imperialismo norteamericano. Estoy convencido que la República Dominicana, con el apoyo de los pueblos del mundo, obtendrá con seguridad la victoria final en su lucha patriótica contra el imperialismo norteamericano en tanto se apoye en las amplias masas del pueblo, una a todas las fuerzas patrióticas y mantenga una lucha prolongada”, decía en dos de sus párrafos la comunicación del presidente Mao.
Los vínculos de los chinos con los dominicanos son muy lejanos, se extienden hasta la Guerra de la Restauración. Los famosos “chinos de Bonao” no llegaron ayer al país. Se fueron asentando en la “villa de las hortensias” comenzando la tiranía de Trujillo, huyéndole a la situación política y económica de su enorme nación. (El doctor Yin T.
Hesieh, científico chino, es considerado con justeza “padre del arroz dominicano”).
¿Qué de raro o extraño tiene que el gobierno del presidente Danilo Medina, que en sus años de estudiante universitario era miembro o simpatizando del Partido Comunista de la República Dominicana (PACOREDO), haya decidido establecer relaciones diplomáticas con el país más poblado del mundo (mil 370 millones de habitantes y la primera o segunda economía de un mundo globalizado) si obtendremos a cambios beneficios que pueden contribuir con nuestro desarrollo?

